Entre planos, luces, colores y ángulos
Aunque muchas veces no nos demos cuenta nuestra mirada funciona selectivamente. Así como quién escribe una nota para un medio siempre lo hace según su propia mirada, lo mismo sucede con la fotografía.
Más allá del carácter testimonial siempre estará presente el punto de vista del fotógrafo. Todo foto-reportaje comunica una idea a través de un determinado punto de vista.
El punto de vista se refiere a ‘desde donde’, vamos a contar la historia o mostrar los acontecimientos. Según la distancia e inclinación de la cámara que elijamos podemos tener de una misma imagen varios resultados y miradas.
En el lenguaje fotográfico esta acción se denomina encuadre.
El encuadre es la acción que determina qué entra y no entra en una imagen. A través del mismo decidimos de qué manera los objetos y personajes serán tomados por la cámara y seleccionamos lo que queremos mostrar.
El encuadre se compone a partir del uso de planos, ángulos, color y luz.
Los planos nos indican la relación de tamaño que se da entre el cuadro de la imagen y el personaje u objeto que aparece dentro. La elección de los distintos planos tiene objetivos expresivos y narrativos diferentes. Podemos decir que mientras los planos generales nos permitirían mostrar al personaje en relación con el contexto que lo rodea y ofrecerían información acerca del lugar donde se desarrolla la acción, los primeros planos nos servirían para cargar de dramatismo, resaltarían determinadas expresiones de los personajes o remarcarían algún detalle de los objetos.
Los ángulos por su parte tienen la función de dar superioridad, inferioridad o volumen a aquello que queremos mostrar. Por ejemplo, podemos tomar una acción usando el ángulo picado es decir con la cámara de arriba hacia abajo y crear la sensación de mostrar a un personaje asustado, empequeñecido o amenazado, o tomar al personaje u objeto con la cámara de abajo hacia arriba usando el ángulo contrapicado y dar la sensación de que el personaje es mucho más grande, poderoso e importante.
La luz es otro de los elementos claves para el lenguaje cinematográfico. La iluminación nos permite crear atmósferas, climas y nos ayuda a determinar la importancia de los objetos y personajes. Según el significado que queramos transmitir dependerá el uso que hagamos. Por ejemplo si queremos crear un clima de terror usaremos un tipo de iluminación a contraluz o que tome a los personajes desde abajo, mientras que si queremos resaltar al personaje usaremos una luz principal ubicada de costado para iluminar su cuerpo o rostro.
El color en la fotografía permite la expresividad y la adecuación a la realidad. En la fotografía periodística se ha usado tradicionalmente el blanco y negro más que otros colores.
La utilización de determinados colores provoca distintas emociones y sentimientos.