gliptodonte

Gliptodonte: Gliptos: grabado  Odons: diente

 
 

Unos 6,5 Km. al sur de la ciudad de Santa Rosa, sobre la margen izquierda del río que lleva el mismo nombre se encuentra el campo de Astrada. Allí en junio de 1989, en la cantera del señor Pedro Teuchman, la pala mecánica de Rosales, su empleado, se convirtió sin decisión propia en una máquina del tiempo rudimentaria y sacó a la superficie los fósiles de un imponente gliptodonte.

Este es uno de los fósiles sudamericanos más tempranamente conocidos, debido a las observaciones del profesor Tomás Falkner realizadas allá por el 1750.

Aunque no se pudo determinar la edad exacta de este mamífero, sí se puede asegurar que vivió en el período Cuaternario, en el Pleistoceno superior y Holoceno inferior, que va desde los 1,8 millones de años hasta 10.000 años anteriores al presente. La riqueza paleontológica de nuestro valle lo declara uno de los habitantes más asiduos de la Megafauna natural de la región. Tenía una longitud de 2,6 metros y una altura de 1,5 metros. Su caparazón estaba compuesto por cientos de placas óseas unidas entre si, ornamentadas con dibujos en forma de rosetas con un espesor de pocos centímetros en el borde y hasta 6 centímetros en la región dorsal. La cabeza estaba cubierta por un escudo cefálico. Su columna vertebral estaba formada por tres huesos que se fusionaban a la cintura pelviana, a diferencia de la de otros mamíferos en los que está formada por vértebras. Su cola, de aproximadamente 1 metro, estaba protegida en toda su extensión por siete anillos dispuestos de mayor a menor dando la apariencia de un gran cono. Sus extremidades eran cuatro, de huesos cortos pero anchos, manos con cuatro dedos y pies con cinco. Estas eran fuertes y resistentes para soportar el peso, que en algunos casos llegaba a las dos toneladas.


Gliptodonte: Gliptos: grabado  Odons: diente


Su denominación se debe a la forma de sus dientes que en ambas caras presenta profundos surcos que le dan forma de tres prismas romboidales unidos por tres puentes estrechos. Su dieta consistía en pastos y gramíneas. Lo que destaca el hallazgo del remoto habitante de estos suelos (muy distintos en ese entonces) es que en los inalterados restos fósiles descubiertos se encontró una serie de placas ventrales articuladas entre si, formando una especie de escudo en la región ventral y púbica. Sus formas y tamaños varían y su textura es lisa. En lo que respecta a su función, sería la de proteger el abdomen y las zonas genitales. Los paleontólogos del país se sorprenden ya que registro de hallazgos de estas placas se reduce a sólo tres en el mundo. Esto permite suponer que serían estructuras supernumerarias (excedentes). También es factible sospechar que se trata de alguna patología con osificación de las placas, pero de ser así, esa sintomatología también se debería haber encontrado en las articulaciones del gliptodonte, caso que no ocurrió. Existe la posibilidad de una nueva especie, descartando el carácter de elemento supernumerario  dado a las placas ventrales, pero la escasa cantidad de fósiles hallados con estas placas no permite la clasificación de ¨ especie ¨, la cual requiere al menos cinco especimenes.

Día a día salen a la luz en nuestro valle nuevos restos fósiles de muchos de los integrantes de la Megafauna Sudamericana (animales que poblaron la tierra hace 10.000 años). Argentina posee un extenso mapa paleontológico. Esta virtud natural debe ser acompañada por un arduo trabajo de campo, paciencia y vocación. La combinación de estos factores nos transporta a la historia, obsequiándonos un recorrido por el pasado de estos gigantescos fósiles. En pocos días más, este milenario espécimen volverá a posarse en el suelo de Santa Rosa, esta vez, expuesto en un Museo.

pasajero de la piedra

En 1989 fueron hallados a orillas del río Santa Rosa, los fósiles de un Gliptodonte. 10.000 años después de su extinción, este mamífero de 1,5 toneladas está a punto de volver a la vida en la fauna de Calamuchita.

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jose di ronco
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